Otoño del alma

   El sol brillaba en todo su esplendor.  No parecía Noviembre….A ella le gustaban los cuatro últimos meses del año…Otoño era su estación favorita.  Ni demasiado frío, ni demasiado calor…ideal.
   Le gustaban los ocres y los naranjas, "dan calidez al alma", decía siempre.  El alma necesita calidez, que no calor, el verano la asfixia…Pero el sol de aquel día era maravilloso.
   Se sentó sobre aquel montón de hojas, cerró los ojos y se dedicó a sentir todo lo que le evocaba aquella tarde.  Tarde cálida, olor a hojas secas, que mezclado con su ligero perfume, lo hacía más agradable aún.
   Nunca pensó que llegaría  sentirse tan bien sola.  Cuando aún era joven, temía a la soledad…necesitaba continuamente rodearse de gente.  Pero ahora, en su madurez, disfrutaba de ella.  Era como cuando de niña , le regalaban una muñeca y corría hacia su habitación a jugar, y disfrutaba tanto que ni tenía hambre, ni sueño, ni nada…Ahora le ocurría lo mismo…Podía pasar horas ahí sentada…disfrutando de la ligera brisa y del ya breve rayo de sol de la tarde…Qué belleza poder disfrutar de las pequeñas cosas….
 
                                                      
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